Mucho se ha hablado sobre el impacto que el combate a la pandemia del COVID-19 tendrá en la economía. Habrá efectos negativos en el empleo y en el bienestar de miles de familias salvadoreñas, y será de particular severidad en micro y pequeñas empresas que, al no percibir ingresos, no tienen liquidez para suplir las necesidades más inmediatas, incluyendo planillas y prestaciones salariales. Según un sondeo de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador llevado a cabo entre el 1 y el 5 de abril de 2020 y realizado a más de 1,000 micro, pequeñas y medianas empresas, el 55% de éstas operan en el área de servicios. El 43.86% de estas empresas son microempresas, es decir que contratan de 0 a 10 empleados y el 31.1% son pequeñas (de 11 a 50 empleados).

Este golpe a la economía se puede ver desde ya: el 94.7% de las empresas encuestadas reportaron que sus ventas han disminuido, y de éstas, casi el 28% reporta que sus ventas han caído hasta en un 100%, con otro 29% hasta en un 75%. Las medidas que las empresas están viéndose obligadas a tomar en las próximas 3 a 4 semanas, si se mantiene la emergencia, son: reducir o suspender operaciones y reducir personal. Y en lo inmediato, las medidas que se verán obligadas a tomar son dejar de pagar salarios y dejar de pagar proveedores.

Para atender esta situación y apoyar a estas empresas salvadoreñas, Nuestro Tiempo propone las siguientes medidas:

1. Pago de una planilla a través del ISSS o transferencias directas: debido a la significativa reducción de ingresos generada por la crisis, un gran porcentaje de las MYPES en el país no tendrá los recursos necesarios para pagar a sus asalariados el próximo 30 de abril. Por tanto, proponemos un subsidio estatal del 60% del pago de la quincena correspondiente al periodo entre el 30 de abril y el 15 de mayo. Este subsidio deberá ser entregado a las empresas correspondientes a través del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, en coordinación con el Ministerio de Hacienda, CONAMYPE y el Ministerio de Trabajo. Este subsidio podrá ser financiado a través de los fondos que han sido gestionados por el Gobierno de El Salvador con el Fondo Monetario Internacional. En caso de que estos fondos están comprometidos para la construcción de hospitales y la adquisición de insumos médicos y biomédicos, el subsidio podrá ser financiado a través del fondo de emergencia aprobado por la Asamblea Legislativa, que establece que un porcentaje de los dos mil millones de dólares aprobados podrán ser utilizados para el subsidio de planillas.

2. Suspensión temporal de abonos al fondo de pensiones: con el fin de garantizar la conservación de recursos para el Gobierno y las MYPES, proponemos suspender las contribuciones patronales y de asalariados a los respectivos fondos de pensiones, por un período de tres meses. Esta medida ha sido implementada en otros países de la región. Destacamos los casos de Honduras y Perú, que implementaron la medida hace unas semanas y han recibido retroalimentación positiva de parte de sus ciudadanos. La suspensión temporal de abonos al fondo de pensiones representará un alivio significativo para empleadores y asalariados.

3. Puerta a la formalización: un porcentaje importante de los micro y pequeños empresarios que necesitan el subsidio mencionado en el punto uno son “informales.” Proponemos generar un mecanismo digital, con la debida socialización y de fácil acceso, que permita a este sector aplicar al beneficio establecido. Como parte de este proceso, el Ministerio de Hacienda y la Secretaría de Innovación podrán utilizar esta oportunidad única para crear una base de datos que permita identificar, como nunca antes, al sector informal del país. Una vez la crisis haya terminado, el Ministerio de Hacienda podrá utilizar la información recabada para incentivar la ampliación de su base tributaria, asegurando un retorno significativo que el Estado podrá invertir en mejorar la calidad del sistema de salud pública, cuya importancia se ha visto reafirmada en el contexto actual.

4. Inversión del 30% de los fondos de emergencia en las MYPES: a través de donaciones, préstamos y la emisión de bonos nacionales, el Gobierno de El Salvador ha recibido cientos de millones de dólares para enfrentar la situación actual. Aún no se cuenta con un presupuesto detallado que determine la inversión del Fondo de Emergencia; sin embargo, está definido que el 30% serán ejecutados por Gobiernos Municipales y el 70% serán destinados para atender la emergencia, estableciendo que se podrá implementar un fondo de liquidez para micro, pequeñas y medianas empresas afectadas. Esta inversión debe ser priorizada en atender las necesidades más urgentes de estas empresas, para mantener a flote la economía del país y evitar una severa crisis con profundos impactos sociales. El rol contralor del Comité Técnico del Fondo de Emergencia es crucial para garantizar la eficiencia y transparencia en la ejecución de estos fondos.

5. Regulación de los quedan: estos documentos carecen de valor, por lo que es imperativo convertirlos en documentos ejecutivos a favor de la persona o entidad a quien se le extienda. Esto es crucial, pues existen actualmente muchos abusos en los plazos para honrar la deuda. Ante esto, es importante establecer un plazo máximo de 30 días para cumplir con el pago. En particular, ante la pandemia por COVID-19, no es viable que esta figura se mantenga vigente dentro del mercado de transacciones económicas, al menos de forma transitoria, para todas las MYPES beneficiadas con la planilla a través del ISSS y para todas las personas naturales que brinden servicios profesionales, sin excepción. Tras haber concluido todas las alertas ante esta pandemia, se recomienda legislar de forma permanente a favor de volver los quedan en documentos ejecutivos con plazos máximos de 30 días.