EL FUTURO NOS PREOCUPA A TODOS,
POR ESO LO QUE HAGAMOS HOY IMPORTA MÁS QUE NUNCA.

No podemos dejar desprotegido el futuro y el futuro lo comenzamos a construir hoy, apoyando a los que más pueden ser afectados por esta crisis. Por eso Nuestro Tiempo hace las siguientes propuestas:

1. Crear un Comité Económico Técnico
Las medidas económicas deben contar con la participación de los principales sectores afectados, para trabajar de la mano con el Gobierno en la búsqueda las decisiones económicas que deben tomarse para mitigar los efectos de la pandemia generada por el COVID-19. Este comité debe contar con expertos económicos del Gobierno, academia, empresa privada, sociedad civil y organismos internacionales.

Ojalá que el Comité a cargo del Fondo de Emergencia, Recuperación y Reconstrucción Económica de $2 mil millones pueda llenar esta función. Sin embargo, no parece que haya logrado impactar positivamente las acciones iniciales del GOES en el tema del programa de transferencias monetarias a comunidades y familias vulnerables. Aunque el GOES haya logrado endeudarse con $450 millones más usando el mecanismo de LETES (que no está diseñado para ello) y tratar de iniciar precipitadamente el programa de entrega de $300 a cada familia, queda claro que hubiera sido ideal lograr que este comité comenzara a funcionar y cumpliera adecuadamente con sus funciones. Es URGENTE permitir que este comité establezca la estrategia, los planes y los programas para la emergencia.

2. Financiamiento Nacional ante COVID-19
Se deberá definir el monto de los gastos que el Estado necesitará cubrir para atender los efectos de la crisis de salud por COVID-19, y su reducción de ingresos (aumento del déficit fiscal), debido la misma. Hay que encontrar fuentes de financiamiento que no desestabilicen la economía del país, pensando en el futuro.

Ya el Ministro de Hacienda ha informado que el déficit fiscal esperado para este año estará entre 5% y 7%. Cada punto adicional a lo previsto en el presupuesto del año 2020 es equivalente a cerca de $250 millones de dólares. La situación fiscal está complicada y los atajos no siempre traen los mejores resultados. El saldo de LETES ya rondaba los mil millones de dólares y ahora (tras la venta de $450 millones más al 9.5%) llega casi a los $1.5 mil millones de dólares que eventualmente deberán financiarse y ser sumados a la deuda total del país. Es prioritario encontrar forma de reducir los gastos también. No es posible que todo lo quieran resolver con más deuda.b> Se requiere implementar un régimen de disciplina fiscal estricto. Se podría por ejemplo ahorrar reduciendo drásticamente las partidas asociadas a publicidad (a excepción de lo requerido para informar a la población), a viajes al exterior, a viáticos, a gastos operativos de las dependencias públicas, a gasolina (a excepción de los ministerios involucrados en la atención de la emergencia), a personal eventual que no se contratará, a sobresueldos, etc. y solicitar a la Asamblea Legislativa la transferencia de dichos ahorros al Fondo de Emergencia, Recuperación y Reconstrucción Económica.

3. Fluidez económica sin deudas
Las microempresas son responsables del 65 % de las fuentes de empleo en todo el país; El Comité Económico Técnico deberá asesorar al Ejecutivo y a la Asamblea Legislativa, para encontrar medidas que generen liquidez a las microempresas sin que éstas caigan en deudas que se conviertan en cargas económicas tras la crisis por COVID-19. Es fundamental garantizar que las personas sigan teniendo fuentes de ingreso para estimular la economía.

Ya el fondo constituido incluye entre sus fines el de mantener la mayor cantidad posible de empresas a flote, en particular las micro y pequeñas empresas que son responsables del 65% del empleo nacional. Habla de capital de trabajo, de financiar productores agrícolas, de subsidios a las planillas de empleados. Todavía no se ha logrado avanzar en este tema, más allá de los ataques y descréditos en contra de los empresarios. Se habla de los grandes, pero al final la falta de decisiones se lleva de encuentro principalmente a los pequeños. Aunque lo ideal no es el financiamiento, los procesos en el Banco Hipotecario para los créditos para capital de trabajo no avanzan con la celeridad requerida. No se ha definido cómo apalancar la responsabilidad delegada en el Seguro Social para apoyar con el subsidio salarial tal y como lo establece el decreto de emergencia solicitado por el Ejecutivo. Tan importante como salvar vidas es defender las fuentes de empleo con las que sobreviviremos después.

4. Fondos Solidarios por COVID-19
El impacto económico en el país será inevitable y los más afectados serán los más vulnerables: aquellos que viven en condiciones de pobreza o que dependen de trabajos informales. Será necesario consolidar donaciones provenientes de organismos internacionales y fundaciones sin fines de lucro. Además, el Estado debe generar mecanismos de ayuda temporal en las comunidades a través de programas como la pensión básica universal para no dejar desprotegidos a los salvadoreños que se vean más afectados ante esta pandemia.

Ha habido medidas acertadas del GOES como la cuarentena, la promoción del aislamiento social, la decisión de transferir fondos a las familias. Es obvio a estas alturas los muchos errores cometidos, quizás en parte por no permitir que el esfuerzo de lucha sea de todos, sea participativo y con liderazgo incluyente. Ya que se decidió entregar $300 a millón y medio de familias, se debe revisar con urgencia el mecanismo de entrega para evitar precisamente violar los cercos sanitarios. Ya existe en el país un sistema nacional de protección social, a partir del cual puede procederse. Hay que seguir con cautela, pero con rapidez. La tensión social que se ha creado puede derivar en caos y protestas más violentas.

Los $300 se han conseguido gracias al marco legal aprobado por la Asamblea Legislativa que permite que el Ejecutivo coloque LETES en el mercado. El dinero no es un regalo que el país ha conseguido. Hemos prestado como país y como sociedad hemos decidido a través de nuestros funcionarios apoyar a los sectores más vulnerables. Y no tenemos capacidad de seguirnos endeudando. Es difícil, pero todos debemos estar conscientes de lo frágil de nuestro sistema de salud y de lo frágil de nuestro sistema fiscal. Ese dinero debe ser invertido en alimentación como prioridad. Y no es del que lo reciba. Es de la familia a la que él o ella representa. Tengamos paciencia y pidamos al GOES y a todas las fuerzas que colaboran con el gobierno celeridad en echar a andar un sistema de distribución que comience llevando estos recursos a los más necesitados.